Viveza criolla II
Históricamente nuestra sociedad argentina siempre ha afrontado los problemas con dos falacias que son las caras de una misma moneda: el creer que los problemas vienen de afuera y que no tenemos nada que ver, la otra que la culpa siempre es de los demás.
Esta manera de ver la realidad no sólo está relacionada con la manera de encarara cuestiones políticas, económicas, o sociales, sino que está metida hasta en las fibras más íntimas de nuestra cotidianeidad: los problemas vienen de afuera y la culpa es de los demás. Para sintetizarlo con un personaje del imaginario popular: la culpa de todo lo que pasa la tiene mi suegra. Así de ingenuamente, se resuelven situaciones o se encuentra la excusa para no atacar el problema de fondo. Y pobre suegra, pero se liga todo el chubasco, como si la familia la hiciera ella, y cuando fuere así, dónde está la libertad del resto.
La metáfora de la suegra (como todos sabrán yo no tengo suegra - sí espiritualmente es Santa María Virgen Madre de la Iglesia con quien estoy desposado) es un icono de nuestra manera de enfrentar la realidad.
Con respecto a la primera falacia, las situaciones que enfrentamos pueden tener multiplicidad de factores muchos de ellos totalmente externos, pero no nos engañemos en la vida normal no todo se explica por meteoritos que caen del cielo, la gran mayoría de las situaciones y problemas que enfrentamos tienen componentes de nuestros propios aciertos y desaciertos de los cuales tenemos que hacernos cargo con realismo. Cuando se trata de personas está su libertad que es absoluta, pero si nunca se educó esa libertad a través de los vínculos que vivimos no pretendamos después creer que todo se resuelve atribuyendo todo a los demás.
Así pasa con la inseguridad, con los problemas de infraestructura, con la política, con el matrimonio, etc. Algo tenemos que ver con lo que está pasando. Hace 7 años se inundó la ruta 3 cerca de Monte Hermoso, porque se forma una laguna por un bajo natural; pasó el tiempo por la sequía la laguna se secó. No se hizo nada. Volvió a llover y la ruta se volvió a cortar: ¿Es culpa del cambio climático esto? Lo mismo que la falta de agua potable ¿Es culpa de la sequía que falte agua en las casas, o de la manera improvisada como se vive todo? Rogamos para que cayera lluvia del cielo, y yo me acordaba: cuando caiga la lluvia van a aparecer los problemas que no resolvimos y que se producen cuando llueve, como al aparecer la sequía aparecieron los problemas no resueltos que ocasiona la sequía. Volvió a llover: ya nos vamos a olvidar de la sequía y de todo los problemas sin resolver que tenemos que afrontar. Es cierto que hay elementos que nos muestran cambios en el clima, pero la imprevisión ¿es culpa del clima?
Lo mismo pasa con la inseguridad. Surgen expresiones para el olvido, tales como: la culpa es de la pobreza, la culpa es de los políticos, la culpa es de la policía, ... etc. Con todo respeto, los mencionados tienen responsabilidad pero LA CULPA ES DE TODOS. Hace décadas que alimentamos el monstruo de la impunidad a todo nivel, de hacer del no cumplimiento de las normas una virtud, hace décadas que SE DEJÓ DE EDUCAR. Una sociedad estructurada y armónica lleva décadas de educación y seriedad para construirla: los procesos de producción y reproducción de los habitus sociales son largos pero muy efectivos. Sin embargo, como en la vida de cada uno de nosotros pasa con la virtud, basta un conjunto de malas decisiones para destruir en muy poco tiempo, años de trabajo. Haber renunciado a educar para reducir la educación a una pura contención social, ha transformado las escuelas en poco menos que en psiquiátricos, cuya función es dar contención a los pacientes. La familia se ha reducido a ser contenedora de sus integrantes. Ha desaparecido del horizonte de nuestra mirada el sentido educativo de la vida y el lugar del adulto en la misma.
No nos asombremos de lo que está pasando. Algunos piden pena de muerte. Con matar a todos los delincuentes no se logra nada porque socialmente estamos reproduciendo la delincuencia con una postura frente a la vida que no valora ni el trabajo, ni el esfuerzo, ni el mérito, sino la viveza, ganar dinero sin trabajar, darse todos los gustos sin sacrificio, etc. Y esto se ve hasta en el acto inocente de darle un caramelo o un gusto cualquiera a un chico para que no moleste, en vez de iniciar el arduo trabajo de enseñarle a obedecer (partiendo del ejemplo).
Cuando hablo de estos temas me tratan de tremendista o exagerado, pero mirá para atrás y vas a ver que lo que cada no es, es el fruto de una educación milimétrica y llena de disciplinas que nos han ayudado a dar los pasos que hemos dado.
En fin, sin caer en determinismos, somo los que hemos construido. Sin embargo, el poder es nuestra libertad, dada por Dios para ser actores de la realidad y transformarla con la fuerza del discernimiento y de las seriedad de las exigencias de nuestro corazón. Todos deseamos el bien, lo que no nos bancamos es que cueste trabajo alcanzarlo.
O nos ponemos a trabajar (cada uno desde el lugar que nos toca) o seguiremos igual o peor por los siglos de los siglos.
Ni todos los problemas vienen de afuera, ni la culpa es de los demás.
El presente está en nuestras manos.
Dios los bendiga a todos.
Hola Pater. Me alegro por esta nueva empresa evangelizadora; el deseo del mayor de los exitos. Tambien con un grupo de curas creamos un blog al que estas invitado:
ResponderEliminarwww.sacerdotessinfronteras.blogspot.com
Bendiciones y sabes que contas conmigo en todo. Un abrazo. P. Pablo
Acción conjunta Forum Libertas-E-Cristians.
ResponderEliminar¡Sacerdotes, ánimo! Os necesitamos
Sacerdotes ánimo. Os necesitamos. Confiamos en vosotros. Os confiamos a nuestros hijos. Existe una campaña que quiere presentar como normal lo que son hechos excepcionales acumulados a lo largo del tiempo, manipulando datos y sucesos. La verdad siempre se impone. Por eso pedimos ánimo y renovamos nnuestra confianza en todos vosotros y en nuestro pastor Benedicto XVI.
Este mensaje o cualquier otro parecido que compongas, hazlo llegar a cuantos sacerdotes y parroquias tengas a tu alcance. Difúndelo además, para que amigos y familiares hagan lo mismo. Si te mueves en las distintas redes sociales aprovecha para difundirlo.
Si conoces otras lenguas, tradúcelo y recréalo, y difúndelo. Que una ola de confianza en nuestros sacerdotes y en el Papa llene el mundo.
Es verdad que en estos días lo que falta es el sacrificio por ejemplo las parejas de hoy en día en la primera discusión se separan y no miden consecuencias, no miden el daño que les hacen a sus hijos ya que estos el día de mañana van a hacer lo mismo.
ResponderEliminarPero yo he descubierto que lo que falta es Cristo en cada una de las personas porque tienen una insatisfacción constante, nada los llena.
Soy una ferviente luchadora por los niños y adolescentes y lo último que quiero es que sufran principalmente por las decisiones absurdas de sus padres, ya que estos han llegado a un egoismo tan grande que no ven a su propia sangre sufrir.
Dios bendiga a todos los niños y adolescentes