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Mostrando entradas de enero, 2010

Vivez Criolla I

Unos de los temas que más me están ocupando en el rol educativo que me ha dado la Iglesia como párroco de dos comunidades es contemplar el problema educativo de la relación con las normas. Yo sintetizaría la viveza criolla como lo hicieron los obispos con motivo del intento de matrimonio homosexual en Buenos Aires: un serio desapego a la ley. Ahora bien, este desapego a las leyes se ha ido transformando a lo largo de los siglos de existencia de nuestra sociedad argentina, mudando de piel, pero siempre es el mismo: la idea de vivir en el sistema con toda su apariencia, pero uno sentirse fuera de él o peor, por encima del sistema, y por tanto creer que se pueden obtener todos los beneficios del mismo sin necesidad de cumplir nada de lo que el sistema propone. En esto radica la viveza en vivir del sistema sin estar sujeto a él y obteniendo todos los beneficios que vivir en una sociedad organizada genera. Sin embargo, la primera falacia que de esto se colige, es que el sistema no existe f...

Ayudarnos a reconocer que Cristo está presente

Queridos amigos: Siguiendo la indicación de nuestro Pastor Benedicto XVI, abro este blog para compartir con todas las personas de buena voluntad, la impresiones sobre la vida y la realidad que me tocan enfrentar todos los días, como les pasa a ustedes. Sin embargo, como sacerdote de Jesucristo he sido puesto por el Señor en este camino, para acompañar, pastorear y ayudar el pueblo de Dios a reconocer los rasgos inconfundibles de la Presencia de Cristo que llena nuestro corazón. Viviendo la vida que nos toca a cada uno, abrazamos esta Presencia amorosa de Dios, que como compañero de camino, nos abraza sacramentalmente en cada hecho de la realidad que transitamos. Por eso, este blog tiene por finalidad sostenernos en la esperanza, porque ayudándonos a reconocer a Cristo en todo lo que vivimos, encaramos la vida con alegría y con la potencia que la Presencia del Señor infunde en nuestra vida cuando se manifiesta y nosotros lo reconocemos. Sólo así se puede caminar con esperanza, aimentado...